Pablo Olvera Mateos
Esta serie de secuencias fotográficas tiene como tema principal la exploración de los límites del arte fotográfico y su vinculación con la pintura, entre otras cosas. A diferencia de las cámaras digitales, el proceso de composición de imágenes que se deriva del uso de la cámara análoga permite experimentar sus resultados desde un contacto más inmediato y, en cierto sentido, más corpóreo y físico. A partir de recortes y pedazos sueltos, el fotógrafo agrupa distintas piezas a fin de crear un efecto de irrealidad en las imágenes que presenta. Opacados por el progreso de las nuevas tecnologías de manipulación, este trabajo significa, así, una vuelta a la manualidad en una época donde ésta comienza a desaparecer en la producción de imágenes fotográficas. Este trabajo puede verse, en definitiva, como un homenaje a las posibilidades plásticas de la cámara análoga, fuente de asombro, sorpresas y enigmas. Por otra parte, esta serie busca problematizar nuevamente las relaciones entre el significado y la forma que encarnan este tipo de imágenes. A través de las nueve series escalonadas presentadas, se muestra cómo el significado de las imágenes se va perdiendo hasta depurarlas en su elemento puramente formal. Se podría decir que estos tránsitos enseñan la primacía de la «forma» sobre el «significado», y en ese sentido se reivindica el formalismo como el principio estético que fundamenta a la fotografía como arte. Llegados a este punto, se harán evidentes los vínculos de la fotografía con la pintura.