Alejandro Cruz
La colección de imágenes que aquí se presentan se enfocan en retratar los pequeños aspectos y detalles del mundo con el fin de ampliar nuestra percepción de las cosas. Y es que hay una especie de revelación de los objetos al momento en que la cámara se aproxima a sus superficies y muestra que hay, por así decirlo, un mundo por debajo del mundo. Una vez que se alcanza una comprensión de este nivel de percepción de las cosas, el fotógrafo puede proceder de lo minúsculo hasta lo más general. Desde esta idea, es interesante notar los tránsitos de la mirada cuando va de lo micro a lo macro y descubre que hay similitudes entre estos aspectos del mundo. Por otra parte, se ha intentado explorar las superficies tanto del mundo humano como de la naturaleza. El autor ha encontrado que hay ciertos paralelismos y una misma estética que funciona en ambos casos. Sin embargo, se busca que el espectador pueda aprender a mirar la realidad bajo otra óptica y que pueda vislumbrar que los objetos tienen cualidades expresivas por sí mismos. En este sentido, la mirada y lo mirado forman parte de un proceso en el que ambos se expanden y se interrelacionan cuando se tiene la suficiente sensibilidad para captar la multiplicidad de aspectos de la realidad. Éste es un proceso que nunca termina y que se puede extender hasta territorios inéditos. La labor del fotógrafo consiste, en el fondo, en hacer explícitas estas relaciones entre la percepción y lo percibido, y ver cómo ambas partes se integran en un mismo proceso de formación de la mirada.